EL SERENO DEL NUEVO SIGLO

LA CERRADURA PARA NOCHES DE DESENFRENO

 

En los 4000 años de antigüedad de la historia de las cerraduras, su evolución ha ido desde los mecanismos más complejos a modelos más perfeccionados en cuanto a eficacia, diseño y materiales. Miles de millones de individuos antes, tarde o temprano alguien tenía que hartarse definitivamente de la humillación que supone abrir la puerta después de coger la madre de todas las cogorzas. De este alguien en cuestión lo ignoramos todo, tanto si fue primero la bebida o la cerrajería. El caso es que este discípulo de Baco del siglo XXI ha bautizado su invento con un nombre tan técnico como “cerradura para gente borracha”.

La sensación de torpeza máxima que acompaña a una noche de melopea, pierde su gracia en el preciso momento en que necesitamos que la llave se introduzca en ese hueco enano que tenemos actualmente por cerradura. Sin duda –y aceptándose toda interpretación-, meterla es la prueba más difícil de la noche. El rellano es testigo de cómo la vergüenza propia aparece en escena, sucediéndose ante tus ojos una imagen tras otra de todo elixir ingerido cronológicamente para merecer esto.

 

Lo que empieza con unas cervezas, ha dado paso a unas cuantas cervezas más y, sin poner mucha resistencia se ha cedido el turno a la ronda de cubatas. En un momento dado, la conciencia por fin se hace escuchar con un grito que suplica que pienses en el día de mañana y vayas, por favor, a acostarte. Obviados todos los obstáculos previos, como el hecho de llegar a casa o de no haber perdido las llaves de tu reino, acceder a este precisará para desgracia de muchos, maña y no fuerza.

 

La estampa es universalmente reconocible. El individuo inclinado sobre la puerta, sujetando la pared con una mano y con la otra sosteniendo el racimo de llaves. Escoger la correcta puede acompañarse de torpes balanceos. Mientras el perjudicado tantea a ojo dónde debería estar la ranura de la cerradura, la luz del pasillo ya se ha apagado dos veces. El sonido de la llave resbalándose contra el metal empieza a parecer una afrenta y, por fin entiendes porqué le encomendaban esta tarea a un tipo conocido como “el sereno”.

 

Es aquí donde radica la razón de ser de la cerradura y su evocadora bifurcación en forma de tanga. Exceptuando el hecho de que, por ende, estarás reconociendo que de vez en cuando se te va de las manos, puedes estar tranquilo sabiendo que tanto si tomas el camino izquierdo como el derecho, ambos te conducirán a Roma.

Cerradura especial para gente borracha Cerradura para gente borracha

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